EN LA CEOCRACIA LOS RICOS NO PIDEN PERMISO

Hoy se conmemora el Día Internacional de los Derechos de los Consumidores. 

Lamentablemente en este día, tenemos que decir que en nuestro país estamos atravesando una época de mucha vulnerabilidad en materia de protección del colectivo social más grande de nuestro tiempo. El consumo atraviesa transversalmente toda la sociedad. Desde los más pobres a los más ricos. Todos cada uno en su medida y poder adquisitivo, consumimos. 

 

Esta a la vista que, en la Argentina la principal afectación es el descuido que sufrimos todos a la hora de que el Estado defienda nuestro bolsillo. Y en esto tenemos que tener claro el viejo axioma del derecho del trabajo, que dice que si el estado no interviene en una sociedad injusta, está interviniendo a favor del que más tiene.

 

Eso queda claro en un gobierno que está dispuesto a perder puntos en términos de recaudación estatal para devolver ese dinero a sectores económicos concentrados, quitando retenciones a la minería, manteniendo los subsidios a la producción petrolera por 5.500 millones de dólares, quitando retenciones a la industria. El apuro en tomar esas medidas económicas, no se da con las medidas que deberían beneficiar a trabajadores, usuarios y consumidores. Los trabajadores siguen siendo afectados por las escalas del impuesto a las ganancias, la devolución del 21% de IVA a la canasta básica de alimentos todavía se analiza y no se rediscute el 82% móvil que vetó el Kirchnerismo ni se pagan los juicios pendientes a jubilados, por ejemplo.

Es cierto que la inflación viene creciendo desde hace 10 años, pero claramente en estos tres últimos meses tuvo una aceleración desorbitante inclusive para los parámetros altos que venían existiendo. Casi 10 puntos de inflación en los primeros dos meses del año así lo demuestran.

 

Tan es así que Ir al Super o a la Despensa se convirtió en un martirio para la mayoría de las familias trabajadoras de nuestro país.

 

Pero no es solo la cuenta de las compras del día o semanales lo que subió. Repasemos los servicios: Telefonía fija: subirá 240% Luz: provincia en promedio 130%, hogares 115%, comercios 215%, industrias en el área metropolitana de Buenos Aires hasta 500%, ABSA: a fin de marzo hace audiencia pública para aumentar agua y cloacas en la Provincia. Peajes hasta 400%. Nafta: 12% desde principio de año y se preveen nuevos aumentos, a pesar de los subsidios a la extracción del petróleo que pagamos todos los argentinos. Prepagas 7 u 8% en marzo. Colegios rondan el 30%. 

 

Verlo todo junto es abrumador. Sufrirlo en el bolsillo, demoledor.

 

Ante esto el Ministro que debe intervenir con una de sus áreas (Secretaría de Comercio) en proteger a los consumidores declaró “No estamos preocupados por la inflación”.

 

Probablemente detrás de esa declaración esté el poder económico y la influencia política de las grandes empresas prestadoras de servicios y aquellas vinculadas al consumo masivo (como alimenticias y supermercados) que, claramente, está siendo privilegiado por sobre la necesidad de los consumidores y usuarios. 

Esperemos que el desinterés y la falta de políticas públicas que combatan la inflación y los problemas sociales, no sean la marca registrada de este Gobierno durante todo su mandato.

 

Porque, de hecho, uno de los roles fundamentales del Estado, es ser árbitro en determinadas relaciones económicas; rol que está siendo olvidado por este Gobierno, que con su ausencia beneficia a quienes más tienen y perjudica a quienes menos tienen.

El Gobierno está inactivo en materia de defensa de los derechos de usuarios y consumidores, está avalando todos y cada uno de los pedidos de las empresas privadas en detrimento de los derechos de los usuarios.

La aceleración del proceso inflacionario de los últimos meses, es el resultado de la ausencia de una política en la materia, que a la vista de las declaraciones del Ministro de Desarrollo Productivo del Gobierno de Macri, Francisco Cabrera, no es prioridad de este gobierno. 

Eso obviamente está generando la mayor afectación colectiva: los precios exorbitantes y fuera de toda medida que pagamos los usuarios y consumidores.

Señor Ministro Cabrera, a los Argentinos sí nos preocupa la inflación.

 

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